Rough and Rowdy Ways o las nuevas multitudes de Bob Dylan.

Bob Dyla - Rough and Rowdy Ways (2020)

En el año más extraño que se recuerda viene Bob Dylan y saca este Rough and Rowdy Ways. Confieso que hasta ahora a meses después de su edición no lo había escuchado en profundidad, no era una novedad musical que me empujara a su escucha ansiosa al albor de su edición, tampoco es un disco que esperara, ni que deseara. Es más, en un acto de procastinación y vagueza total estaba posponiendo una escucha que sabía que a la postre me iba a provocar algún tipo de sentimiento fuera bueno o no. Pero ojo, que tampoco me veo en demasía fuera de plazo si es que aplicamos las reglas de tiempo de la discografía del de Minnesota, unas semanas son una minucia aunque todos los tabloides habidos y por haber ya hayan dicho la suya, digo yo que va todo demasiado rápido para trenes de largo recorrido como este, no?.

Sólo la posesión de su edición física regalo de un buen amigo me ha sacado de tal limbo, también me fío de todos los amigos dylanitas que han asegurado desde el primer momento que este disco es un hito y yo les he creido a pies juntilla desde el minuto cero porque su opinión es la que vale más allá de que ya haya cosechado muy buenas críticas en todos los medios. Como  la reseña de Joserra en el Exile que para mi era la opinión válida desde el único punto de vista que tiene cierta garantía, o sea, desde el conocimiento profundo de su obra, así que siendo Dylan y viniendo de buenas recomendaciones es como jugar con las cartas marcadas o empezar con ventaja, no lo niego. Por eso ando escribiendo estas líneas a modo de ¿reseña? ¿opinión?, puede que encaje más en la categoría de posicionamiento. 

Bob Dylan
Es muy superior a todo lo que ha estado haciendo con sus aburridos discos estilo Sinatra, también me parece de recibo decir que es el mejor disco desde tal o cual título como he llegado a leer, eso en Dylan se puede esperar de quien no tiene ni pta idea de quien es Dylan. Pero como estas reseñas se tratan de mojarse, de momento y de manera temporal lo tengo cerca de obras maestras como Time Out Of Mind y Modern Times, y con un impacto menos inmediato que el también fabuloso Tempest con el que tiene en común las tonadas más complejas y modales. Incluso si me apuráis podría incluso decir que este disco es la culminación del lenguaje que Dylan empezó a utilizar en Oh Mercy. En todo caso desde un punto de vista de "actualidad" me parece un disco de una importancia suma por todo lo que comporta tanto a nivel musical, como extramusical, es lo que tiene haber forjado la música popular de las últimas décadas.

No me ha cabido la menor duda al respecto y tenía claro que iba a mostrar una solvencia sobrada a nivel musical pues Dylan es un gran director y sabe muy bien como enfocar a sus excepcionales músicos. Es por su peso lírico, por el contenido y el trasfondo, las letras! ay las letras! porque los discos de Dylan están hechos para tener delante las letras, lástima que no le de por imprimirlas en sus ediciones vinílicas, es el único "pero" que le doy a la "novedad", porque como ya me pasó con Tempest, las letras despejan la ecuación.


Intentar desentramar significados varios y cábalas alrededor de sus versos es tarea inútil, pero si estoy aquí es para intentarlo, y si que veo este disco como una síntesis total de la cultura americana a diferentes niveles al igual que inevitable no pensar que Rough and Rowdy Ways sirve muy bien como crónica existencial de una de las mentes más lúcidas de su generación, de su pensamiento independiente, un ácrata como pocos que ha vivido a primera fila del siglo XX y de lo que llevamos de XXI, las esperanzas creadas desde los 60 y como se han ido marchitando con el paso de los años hasta curiosamente el año de su edición, año en el que la sensación es la de estar al final de un periodo, no se sabe si hacia algo mejor, se intuye que no, parece clavar una estaca de madera en la tierra seca señalando hasta donde ha llegado él para lo bueno y para lo malo, como una especie de tapón espacio temporal que intenta que las esencias de lo que pudo ser y nunca llegó a cumplirse no se pierdan, sin moralinas, sin lecciones que dar, pero creando belleza de todo ello con unos versos de una lírica inconmensurable que a la postre siempre ha sido su objetivo real por encima de todo y con las que, ahora si afirmo con rotundo convencimiento, ha logrado de nuevo tocar el hueso.

Bob Dylan - False Prophet (2020)
Con los adelantos que fue dando no me interesé demasiado, me aburren los posicionamientos en las redes sociales y tenía claro que debía dejar correr el aire hasta poder contemplar toda la obra en su conjunto que es donde creo que gana. Además escuchar en streaming las canciones previas a la edición del disco no me parecía la mejor idea porque era tan fácil caer en argumentos tan estrambóticamente favorables, como los excesivamente críticos de mes en mes y con la salida de cada una. Sin embargo escuchadas en la intimidad, al atardecer de un sábado sin prisas en medio del caos mediático y la confusión social que vivimos me parecen de una gran belleza. Una escucha placentera ayudada por una producción impecable porque la producción y el sonido cuenta, y aquí se ofrece calidad suprema en el aspecto técnico. 

Todo en el disco es un acto de amor hacia la música que ama, ya sea a través del adictivo riff añejo y estilizado de "False Prophet". O por "I Contain Multitudes" y las constantes referencias hacia las que pretende, sabe y consigue acercarse con maestría. Hasta el diseño con foto interior de Jimmie Rodgers con la Carter Family, como el blues "Goodbye Jimmy Reed", todo un tópico sus canciones homenaje en sus últimos discos. Te va ganando canción a canción con la escucha reposada, y a cada escucha se descubre un nuevo hito, una nueva tonada favorita, ah! que embriagadora sensación cuando conectas con por ejemplo "I've Made Up My Mind to Give Myself to You", magnífica demostración de amor por el oficio que desempeña, que bonita "Mother of Muses" y que grandeza demuestra con barbaridades como "Key West" o "Murder Most Foul", su síntesis, en ella está todo, con que par estampa la cara del ex-presidente en la contraportada, que jugada maestra conseguir que todos tengamos en casa el retrato que mejor representa la caída de la confianza del pueblo ante los poderes facticos. 

La verdad es que no esperaba tal impacto de un nuevo disco de Dylan a estas alturas y después del desierto de expectativas por el que nos ha hecho pasar los últimos años. Solo puedo decir que me ha conmovido aunque seguro que los años le hacen ganar una importancia capital. Una suerte ser contemporáneos de este Dylan crepuscular a la par que grandioso. Un disco maravilloso.


La reseña de Joserra Rodrigo en el Exile: 

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